Valores en el trabajo

Descubrir tus valores para vivir más plenamente

La clave del verdadero éxito profesional son los valores en el trabajo. Son el gran pilar de un trabajo que nos satisfaga y nos haga sentir plenos y realizados. Mediante los cuales, alcanzaremos la excelencia en nuestra profesión.

¿Cómo puedes descubrir tu verdaderos valores?

  • Cuando te sientes bien, ¿qué valores son prioritarios?
  • ¿Están alineadas tus acciones con esos valores?
  • ¿Qué demostraría que tú y tu trabajo estáis en sintonía con esos valores?
  • ¿Cuales son tus valores en el trabajo?
  • ¿En qué crees? ¿Qué es lo que te inspira?
  • ¿Cómo puedo llegar a ello? ¿Cómo puedo hacer realidad una idea que me acerque a lo que me inspira?
  • ¿Qué voy a ofrecer al mundo? ¿Cuál va a ser mi misión aquí?

Con estas respuestas podrás encontrar hacia dónde te tienes que dirigir.

Es importante conocer tus valores, esos principios que guían tu vida, aquellas cuestiones que son realmente importantes para ti, eso que te motiva, o el por qué detrás de muchas de tus acciones en la vida.
Conocerlos te puede permitir entender mejor cómo tomas las decisiones, por qué algunas cosas son inaceptables para ti y otras en cambio son un pilar que guía tu vida.
Además, si conoces tus valores y los respetas, es decir, si los vives en tu día a día, conseguirías tener una vida más coherente, con más sentido y podrías, en definitiva, ser más feliz.

Y es que hoy, además, estamos hablando de una auténtica crisis de valores. ¿Pero a qué nos estamos refiriendo exactamente? ¿Qué son los valores y por qué son tan importantes?

Siempre hay un por qué detrás de todo, así que cuestiónalo: ¿qué me impulsa en mi vida?, ¿qué me mueve?, ¿qué me lleva a dedicarme a mi trabajo?

Incluso detrás de nuestros hobbies o cosas en apariencia cotidianas podemos encontrar nuestros valores.

Cierra los ojos e imagina eso que podrías estar haciendo horas y de lo que disfrutas. Yo por ejemplo disfruto de dar paseos en la naturaleza.

¿Para qué lo hago? Para conectar conmigo misma. Y este es uno de mis valores principales.

¿QUÉ TE MUEVE?

Lo que nos mueve dependerá del momento de la vida en el que estemos, de las circunstancias que nos rodean y de otros factores.
Por ejemplo, si alguien acaba de terminar sus estudios podría tener una gran motivación por encontrar su primer empleo.
Si una persona está sufriendo las consecuencias de una mala relación podría estar moviéndose hacia un espacio con más amor.
Si alguien se siente orgulloso de su desempeño en la empresa, puede que quizás le motive el ascender en la escala de mando.
Sin embargo, al final de todo, muchas personas, quizás tú también, diremos que lo que nos mueve es ser felices en nuestras vidas.
Pero, ¿qué es la felicidad? ¿te lo has preguntado alguna vez?
Como hacemos todas las personas, antes o después en nuestra vida, tú también empezarás a poner energía en conocer tus motivaciones internas, es decir en querer saber, o tomar conciencia de para qué vives.
Por lo general, sólo un porcentaje pequeño de personas viven conectadas a sus motivaciones internas y de acuerdo a ellas.
Pero lo más habitual es lo contrario. Personas desconectadas de sus motivaciones interiores.
Personas que saben lo que les motiva en su vida. Que luego buscan medios para llegar a ello, medios que lo posibiliten (por ejemplo una bonita casa).
Pero que en el camino, olvidan el fin, la motivación y dan la importancia casi exclusivamente al medio para llegar a ello. Es como perder el rumbo.
Vivir de acuerdo a lo que verdaderamente es importante es una decisión y por tanto no depende, al menos de forma esencial, de los medios.
No quiero decir con esto que las personas olvidemos que queremos comprar una casa; la queremos para vivir y esto es importante.
Lo que sí te estoy diciendo es que podemos tener presentes las motivaciones interiores (más profundas) cada día y, a la vez, ir a por la casa.
Quizás te preguntes porque ocurre esto.

¿Por qué las personas vamos a por lo que queremos y en el camino nos olvidamos de ello dando prioridad sólo al medio para conseguirlo?

¿Te ha pasado a tí?

Seguro que un sociólogo puede responder a estas preguntas con más detalle, pero creo que todos coincidimos en la respuesta de que la sociedad, es decir, las personas que vivimos en este mundo, valoramos y decimos que el “éxito”, que la “felicidad” está en conseguir cosas.
Que la felicidad es tener esto, aquello y lo de más allá.
VALORES
Estas motivaciones profundas por son los valores. Y tienen que ver con quiénes somos en esencia y cómo queremos estar en la vida, por diferenciarlas de los medios, relacionadas con el tener y el hacer (que son también origen de otro tipo de motivaciones).
Los valores son intangibles a los que, con la llave apropiada, las personas pueden tener acceso en el aquí y en el ahora, sin necesidad de poner algo físico o tangible en la vida.
¿De verdad hay que esperar a tener una casa para tener esa paz interior o esa generosidad para darnos a otros?
Vivir de acuerdo a tus valores es una decisión interior que nos llena, nos hace sentir plenos, da sentido a nuestra vida. Tiene más que ver con un estado interior. Con una cualidad de nuestro ser. Con la energía con la que vibramos, con la energía con la que nos damos al mundo. Con la realización, la plenitud, la satisfacción, la armonía interior. No es cualquier cosa, ¿verdad?
Vivir de acuerdo a tus valores te dará acceso al Éxito con mayúsculas en tu vida.

Éxito vs. resultados.

Éxito en el sentido con que lo mencionamos aquí está relacionado con ser y actuar coherentemente con quien eres.
Resultado se refiere a una valoración más o menos objetiva de una acción. Ejemplos de resultados son: hemos concluido el proyecto, la cosecha ha salido adelante, no he aprobado el examen.
Sobre el éxito tenemos control, pues está vinculado a honrar nuestros valores, (cada persona los suyos).
Sobre los resultados no tenemos control (al menos no siempre), ya que dependen en ocasiones de circunstancias que no podemos controlar.
He sembrado unas buenas semillas, les he puesto abono, he regado de forma adecuada… Pero que esa cosecha dé su fruto y se pueda recolectar dependerá de factores como por ejemplo que no caiga granizo, que no haya una plaga de topillos… Aunque haya cosas a las que nos podamos anticipar, habrá siempre algún factor que no esté bajo nuestro control.
El Éxito que llega de vivir de acuerdo a nuestros valores, nos hace sentir orgullosos, vivos, coherentes, y si queremos “nadie” nos lo puede quitar.
Por el contrario, si esperas que en tu vida todos los resultados sean buenos, sufrirás mucho. Tú te convertirás en tus resultados.
Un valor puede ser la respuesta a preguntas como:

¿qué es lo realmente importante en tu vida?

¿qué es lo que verdaderamente admiras de otras personas?

O también un valor puede encontrarse detrás de lo que te molesta especialmente.
Por ejemplo, alguien a quien le saque de quicio ver a una persona desconfiando de un tercero o pensando mal de éste, puede tener como valor la confianza.
Los valores de cada persona son absolutamente personales; incluso la visión que hoy pueda tener una persona de sus valores evolucionará a lo largo de la vida.
No estoy diciendo ni que serán diferentes ni que serán los mismos, sólo podrá evolucionar el modo en que se viven.
Que es de lo que se trata: de la vivencia que hay detrás, del significado que les damos.
Por eso es importante no quedarse “atascado” con los nombres que les ponemos a los valores.
Lo relevante está relacionado con clarificar cuáles son esos valores para luego ponerte en marcha utilizándolos como guía.
Para que tú, para que tus clientes experimenten y honren esos valores más de lo que lo hacen en el presente, para que conecten con las cualidades de su ser a las que hacen referencia esos valores.

Elige tus 10 valores principales, es hora de ponerles por orden de prioridad.

Observar si esos valores los estás viviendo en plenitud durante tu día a día. Y sobre todo que pienses:

¿qué tiene que pasar para que pueda experimentar ese valor que es importante para mí?

Recuerda que no se trata solamente de saber qué es lo que te importa más, qué principios guían tu vida, sino tratar de vivirlos en plenitud, en lugar de vivir en contra de ellos.

Es posible que los resultados de este ejercicio te sorprendan, porque muchas veces no somos realmente conscientes de lo importantes que son para nosotros determinados valores y vivimos sin darle su lugar en nuestra vida.

Si descubres que un valor importante para ti no lo estás experimentando, te recomiendo que te replantees tu vida, tus acciones, las decisiones que tomas a diario y en qué inviertes tu precioso tiempo.

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